CATL prepara para 2026 la producción en masa de sus baterías de ion sodio, una tecnología que puede abrir una nueva etapa en el coche eléctrico gracias al uso de materias primas más abundantes y, previsiblemente, menos expuestas a la volatilidad del litio. Según Wu Kai, científico jefe de CATL, los principales cuellos de botella industriales ya han sido resueltos, lo que permitirá llevar esta química a coches eléctricos, vehículos comerciales, redes de intercambio de baterías y sistemas de almacenamiento energético.
La gran promesa de esta tecnología está en su coste y en su disponibilidad. Las baterías de sodio no buscan sustituir de inmediato a las actuales LFP o NMC en todos los segmentos, pero sí pueden convertirse en una alternativa muy competitiva para eléctricos de acceso, modelos urbanos, vehículos comerciales y almacenamiento estacionario. CATL trabaja además en futuras versiones capaces de alcanzar hasta 600 km de autonomía en ciclo CLTC, una cifra que deberá interpretarse con prudencia en Europa, ya que el ciclo chino suele ser más optimista que el WLTP.
Para Europa y España, la llegada de las baterías de sodio puede ser especialmente relevante si ayuda a reducir el precio de los eléctricos pequeños y compactos, justo donde el mercado todavía necesita una mejor relación entre coste, autonomía y uso real. No todos los compradores necesitan baterías enormes ni prestaciones extremas: muchos buscan un coche eléctrico razonable, fiable y más asequible. Si CATL consigue escalar esta tecnología con buenos costes, seguridad y durabilidad, el sodio podría convertirse en una de las claves para democratizar el coche eléctrico en los próximos años.