El Polestar 4 SUV será la versión más práctica del actual superventas de la marca. Aunque Polestar insiste en denominarlo SUV, sus proporciones parecen más próximas a las de un familiar deportivo o un shooting brake elevado que a las de un todocamino tradicional. La principal diferencia estará en la parte trasera, donde el perfil fastback del Coupé dará paso a una línea de techo más horizontal, una luneta posterior y un portón vertical que debería mejorar tanto el acceso al maletero como la capacidad de carga.
La luna trasera será una novedad importante dentro de la gama. El Polestar 4 Coupé prescinde por completo de ella y utiliza una cámara trasera conectada a un retrovisor interior digital. El nuevo SUV recuperará una solución más convencional, aunque su diseño seguirá siendo muy estilizado y la visibilidad posterior probablemente continuará dependiendo en buena medida de las cámaras y asistentes del vehículo. Será interesante comprobar si Polestar mantiene el retrovisor digital como equipamiento de serie o como complemento de la luna trasera.
Por dimensiones, el nuevo modelo debería mantenerse muy cerca del Polestar 4 Coupé, que mide 4,85 metros de largo, 2,01 metros de ancho y cuenta con una generosa distancia entre ejes de casi tres metros. La diferencia estará más en la forma de aprovechar el espacio que en el tamaño exterior. Un techo menos inclinado puede traducirse en más altura libre para los pasajeros traseros, un maletero más fácil de cargar y una silueta más adecuada para familias o para clientes que buscan un coche eléctrico premium con mayor capacidad práctica.
En el apartado técnico no se esperan grandes sorpresas. El Polestar 4 SUV utilizará la misma plataforma SEA de Geely y mantendrá la arquitectura de 400 voltios del Coupé. La versión Rear motor contará con un motor trasero de 200 kW, equivalentes a 272 CV, mientras que la Dual motor tendrá dos motores eléctricos y una potencia conjunta de 400 kW, equivalentes a 544 CV. En ambos casos se espera una batería de 100 kWh, con una autonomía máxima de hasta 630 km WLTP en las versiones de propulsión trasera.
La carga rápida seguirá siendo uno de los puntos donde el Polestar 4 SUV quedará por detrás de algunos rivales más recientes. La arquitectura de 400 V permite una potencia máxima de alrededor de 200 kW en corriente continua, suficiente para pasar del 10% al 80% en aproximadamente 30 minutos, pero lejos de los tiempos que ya ofrecen modelos con sistemas de 800 V. El propio Polestar 3 ha dado el salto a esa arquitectura, por lo que resulta llamativo que el Polestar 4 SUV mantenga una base técnica menos avanzada pese a tratarse de una variante nueva.
El nuevo Polestar 4 SUV se fabricará en la planta de Renault Korea Motors en Busan, Corea del Sur, dentro de la colaboración entre Geely y Renault. Esta ubicación puede ser especialmente importante para Europa, ya que permite diversificar la producción fuera de China y reducir la exposición comercial a posibles medidas proteccionistas contra los coches eléctricos fabricados en el gigante asiático. Polestar ya ha dejado claro que Europa es su mercado prioritario, y una variante más práctica del Polestar 4 puede encajar mejor en un continente donde los SUV familiares y los familiares eléctricos tienen cada vez más peso.
La gran incógnita será el precio. Polestar todavía no ha confirmado tarifas ni especificaciones definitivas para cada mercado, pero el SUV debería situarse cerca del Coupé. La marca necesitará justificar su posición frente a alternativas como el Tesla Model Y, el Porsche Macan eléctrico, el Audi Q6 e-tron o el BMW iX3 de nueva generación. Su diseño diferenciado, su origen escandinavo y su enfoque premium pueden ser argumentos importantes, pero una batería de 100 kWh y un sistema de 400 V también obligarán a que el precio sea competitivo.