El Škoda Peaq llega con una fórmula que la marca checa conoce bien: ofrecer mucho coche por un precio razonable. Es un SUV eléctrico de gran tamaño, con tres filas de asientos y una orientación claramente familiar, pero evita caer en la extravagancia o en la obsesión por convertir cada función en una pantalla. Su objetivo no parece ser impresionar con cifras imposibles, sino resolver un problema muy concreto: cómo llevar a cinco, seis o siete personas, su equipaje y media casa sin renunciar a la conducción eléctrica.
Con 4,87 metros de longitud y una distancia entre ejes de 2,965 metros, el Peaq es incluso más largo que el Kodiaq y se convierte en el Škoda más grande fabricado hasta la fecha. La versión de cinco plazas ofrece un enorme maletero de 935 litros, una cifra propia de vehículos mucho mayores, mientras que la configuración de siete plazas mantiene 299 litros detrás de la tercera fila. Si se abaten los dos asientos traseros, el espacio de carga vuelve a crecer hasta 890 litros. A ello se suma un pequeño maletero delantero de 37 litros y otros 31 litros de huecos repartidos por el habitáculo.
La gama parte del Peaq 60, con batería de 63 kWh brutos, 59 kWh útiles, motor trasero de 204 CV y una autonomía prevista de alrededor de 460 km WLTP. Por encima se sitúa el Peaq 90 , con batería de 91 kWh, 86 kWh útiles, 286 CV y más de 640 km WLTP (en España en el momento de escribir el artículo solo esta anunciada la versión con batería grande en acabados Selection y Sportline) la cifra más alta jamás anunciada para un eléctrico de Škoda. El tope de gama será el Peaq 90x, que añade un segundo motor delantero, tracción total y 299 CV, aunque reduce ligeramente la autonomía hasta unos 610 km WLTP. No busca ser un SUV deportivo, pero el 90x acelera de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos, más que suficiente para mover con soltura un coche de este tamaño.
La carga rápida no coloca al Peaq entre los eléctricos más avanzados del mercado, ya que mantiene una arquitectura de 400 V propia de la plataforma MEB, pero las cifras siguen siendo competitivas. El Peaq 60 admite hasta 160 kW en corriente continua y puede pasar del 10% al 80% en 27 minutos. Las versiones con batería grande elevan el pico hasta 199 kW y completan el mismo proceso en unos 28 minutos. Todas las variantes incorporan además carga bidireccional, con funciones V2L, V2H y V2G, aunque para alimentar una vivienda o devolver electricidad a la red será necesario un wallbox compatible.
El diseño sigue el lenguaje Modern Solid de Škoda, con el frontal Tech-Deck Face, ópticas en forma de T y una imagen más robusta y limpia que la del antiguo prototipo Vision 7S. También estrena por primera vez en la marca manillas enrasadas, una solución que contribuye a mejorar la aerodinámica y ayuda a lograr un coeficiente de resistencia de solo 0,249. En el interior debuta una pantalla vertical de 13,6 pulgadas con sistema operativo basado en Android, acompañada por una instrumentación digital más contenida. Como alternativa al minimalismo extremo de algunos rivales, Škoda mantiene una presentación funcional y añade opciones como un techo panorámico electrocrómico de 2,12 m² dividido en nueve zonas regulables.
El Peaq también quiere subir el nivel de confort. Con el paquete Comfort puede incorporar asientos eléctricos, calefactados, ventilados y con masaje, certificación ergonómica AGR, reposapiernas eléctricos, cojines para los reposacabezas, mesa plegable para la segunda fila y un equipo de sonido Sonos mejorado. Son elementos que acercan al modelo a un planteamiento casi premium, aunque sin abandonar el enfoque práctico de la marca. La tercera fila, además, no pretende ser un recurso anecdótico: Škoda asegura que ofrece espacio real para adultos, algo que será uno de los puntos decisivos frente a rivales como el Kia EV9 o el Hyundai Ioniq 9.
El precio será una de las claves. Škoda prevé situar el Peaq por debajo de los 50.000 euros en varios mercados europeos, una cifra que podría darle una ventaja clara frente a alternativas eléctricas de siete plazas más caras. A falta de conocer la tarifa definitiva en España, el Peaq parece querer ocupar un hueco muy concreto: el de las familias que necesitan un SUV grande, eléctrico y de siete plazas, pero que no están dispuestas a pagar el sobreprecio habitual de los modelos premium. Con autonomía suficiente para viajar, un maletero gigantesco y una propuesta muy racional, el Peaq puede convertirse en uno de los eléctricos familiares más relevantes de Europa.