BYD ha dado un nuevo paso en su estrategia tecnológica con la presentación del Xuanji A3, un chip de conducción asistida desarrollado por la propia compañía. No hablamos de un simple componente más dentro del coche, sino de una pieza clave para controlar la evolución de sus sistemas ADAS y, en el futuro, funciones de conducción autónoma de nivel L3 y L4. La marca china asegura que este chip ya ha entrado en producción en masa, lo que supone un movimiento importante en un sector donde los fabricantes quieren depender cada vez menos de proveedores externos.
El nuevo Xuanji A3 está fabricado en un proceso de 4 nanómetros y, según BYD, es el primer chip chino de conducción autónoma de estas características producido en serie. La compañía afirma que una configuración de tres chips puede alcanzar una potencia de cálculo máxima de 2.100 TOPS, lo que equivale a unos 700 TOPS por chip. Esta cifra lo sitúa en un nivel muy alto, comparable a algunas soluciones de referencia del mercado, aunque no necesariamente por encima de todos sus rivales. Por ejemplo, otros fabricantes chinos como Li Auto, Xpeng o Nio también están desarrollando sus propios chips para conducción asistida.
Más allá de la cifra bruta de potencia, BYD insiste en que la clave está en la integración completa entre hardware y software. El Xuanji A3 permitirá a la marca controlar toda la cadena de funcionamiento de sus sistemas de asistencia, desde la percepción del entorno hasta la toma de decisiones.
Para Europa y España, la lectura es clara: BYD ya no quiere ser vista únicamente como una marca que compite por precio, baterías o volumen. Con el Xuanji A3, busca reforzar su imagen como fabricante integrado verticalmente, capaz de desarrollar baterías, motores, electrónica de potencia, software y ahora también chips avanzados para conducción asistida. Falta por ver qué parte de esta tecnología llegará a los modelos europeos, bajo qué regulación y con qué funciones activadas, pero el mensaje es evidente: la próxima batalla del coche eléctrico no estará solo en la autonomía o la carga rápida, también en los chips que dan inteligencia a sus sistemas de asistencia.