La energía solar se ha convertido en una de las principales defensas de Europa frente a la volatilidad del gas. Según un análisis de SolarPower Europe, la capacidad fotovoltaica ya instalada en la Unión Europea ha generado suficiente electricidad como para evitar más de 10.000 millones de euros en importaciones adicionales de gas desde el 1 de marzo, fecha en la que el conflicto en Oriente Medio provocó una nueva escalada de tensión en los mercados energéticos. La cifra muestra hasta qué punto las renovables no solo reducen emisiones, sino que también actúan como un seguro económico frente a las crisis internacionales.
El repunte del precio del gas se explica por la incertidumbre generada en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el comercio mundial de combustibles fósiles, y por los daños sufridos en infraestructuras energéticas. Los futuros del gas europeo llegaron a superar los 60 euros/MWh en marzo, el doble de los aproximadamente 30 euros/MWh que venían registrándose en los meses anteriores. En ese contexto, la generación solar permitió ahorrar a la UE una media de 110 millones de euros diarios en marzo, al reducir la necesidad de recurrir a gas importado para cubrir la demanda eléctrica.
SolarPower Europe subraya que esos 10.000 millones de euros podrían haber financiado nueva infraestructura energética limpia. Con esa cantidad, la UE podría haber instalado alrededor de 8 GW adicionales de energía solar, equivalentes al 12% de toda la nueva capacidad fotovoltaica instalada el año pasado, o bien unos 44 GWh de baterías a gran escala, más de tres veces lo desplegado en ese segmento durante el ejercicio anterior. Es decir, el ahorro conseguido por la solar no solo evita gasto en combustibles fósiles, sino que también representa una oportunidad perdida para acelerar aún más la independencia energética europea.
La patronal solar europea insiste en que el problema de fondo sigue siendo la influencia del gas en la formación de los precios mayoristas de la electricidad. Su directora general, Walburga Hemetsberger, recuerda que la crisis energética posterior a la invasión de Ucrania se estima en 1,7 billones de euros, entre el aumento de las facturas y las medidas públicas para proteger a hogares y empresas. Por eso, defiende que Europa debe avanzar hacia un sistema eléctrico donde la solar, el almacenamiento y otras formas de flexibilidad no fósil reduzcan el peso del gas en el precio final de la energía.
El informe también plantea un escenario denominado Solar+, en el que un mayor despliegue de energía solar y baterías permitiría reducir a la mitad los costes del sistema eléctrico europeo para 2030. La Comisión Europea ya ha presentado su paquete de emergencia AccelerateEU, diseñado para acelerar medidas que garanticen energía asequible y segura para ciudadanos y empresas. Sin embargo, SolarPower Europe pide ir más allá, con medidas concretas que impulsen más instalaciones renovables, más almacenamiento y una electrificación más profunda de la economía. La conclusión es clara: cada megavatio solar instalado en Europa reduce dependencia exterior, exposición al gas y vulnerabilidad ante la próxima crisis energética.
Fuente: SolarPowerEurope