Las exportaciones solares de China mantuvieron un ritmo muy elevado en abril, con un crecimiento del 60% frente al mismo mes del año anterior. El valor de los envíos alcanzó los 3.120 millones de dólares, una cifra que probablemente no refleja por completo el aumento real en capacidad energética, ya que la tecnología fotovoltaica mejora con el tiempo y cada nueva generación de células puede ofrecer más potencia por unidad o por tonelada exportada.
El comportamiento del mercado solar chino llega en un contexto internacional especialmente sensible. La tensión energética derivada de la guerra de Irán ha llevado a algunos inversores a apostar por un mayor interés en las renovables, aunque los analistas matizan que parte del salto de marzo respondió más a compras adelantadas que a una nueva tendencia estructural inmediata. La clave estará ahora en comprobar si los datos por país, que publicará la administración aduanera china, confirman una demanda sólida y diversificada o si abril marca simplemente la normalización tras un mes excepcional.