El AUDI E7X ya está a la venta en China y representa uno de los movimientos más llamativos de Audi en el mercado eléctrico asiático. No se trata de un Audi convencional como los que conocemos en Europa, sino de un modelo desarrollado dentro de la nueva marca AUDI, escrita en mayúsculas y sin los cuatro aros tradicionales. Esta firma nace de la colaboración entre Audi y SAIC, con un enfoque muy claro: conquistar a compradores chinos más jóvenes, tecnológicos y acostumbrados a productos eléctricos muy avanzados.
El nuevo E7X es el segundo modelo de esta marca tras el E5 Sportback, y llega con un posicionamiento ambicioso. Es un SUV eléctrico grande de cinco plazas, con 5.049 mm de largo, 1.997 mm de ancho, 1.710 mm de alto y una batalla de 3.060 mm. Para situarlo, es incluso algo más largo que un Audi Q8. Su diseño apuesta por una silueta de techo descendente, pasos de rueda marcados, voladizos cortos y un frontal muy tecnológico, dominado por una firma luminosa formada por 1.446 unidades LED. También incorpora faros con proyección digital, capaces de mostrar información sobre la carretera, como avisos de distancia o ayudas durante las maniobras de aparcamiento.
El interior mantiene esa misma orientación tecnológica. El salpicadero integra una enorme pantalla de 27 pulgadas, acompañada por una instrumentación digital de 12,3 pulgadas. Además, puede equipar retrovisores digitales con dos pantallas adicionales frente al conductor y el pasajero. Los asientos delanteros ofrecen calefacción, ventilación y masaje, mientras que la segunda fila puede contar con regulación eléctrica, una pantalla de techo de 21,4 pulgadas y hasta una nevera integrada. También existe una variante de cuatro plazas con una consola central trasera de gran tamaño, dos cargadores inalámbricos y una pantalla táctil de 8 pulgadas. El sistema de sonido Bose con 26 altavoces refuerza la idea de que este SUV quiere moverse en una zona muy premium.
La gama mecánica arranca con una versión de propulsión trasera con 300 kW, equivalentes a unos 402 CV, y 500 Nm de par. Esta variante utiliza una batería ternaria NMC de CATL con 100 kWh de capacidad y anuncia hasta 705 km de autonomía CLTC. Por encima se sitúa una versión de larga autonomía con batería de 109 kWh y hasta 751 km CLTC. Las versiones quattro emplean dos motores eléctricos y elevan la potencia hasta los 500 kW, unos 670 CV. La variante más prestacional acelera de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos, mientras que la versión quattro de mayor autonomía anuncia 660 km CLTC con la batería de 109 kWh. Como siempre con cifras chinas, conviene recordar que el ciclo CLTC suele ser bastante más optimista que el WLTP europeo.
El precio es una de las claves de este modelo. El AUDI E7X parte en China de 269.800 yuanes, unos 37.000 euros al cambio directo, después de rebajar en 20.000 yuanes el precio inicial de preventa. La gama queda formada por cinco versiones: Pioneer, Pioneer Pro, Pioneer quattro, Pioneer Long-Range y Flagship quattro, con precios que llegan hasta los 359.800 yuanes, aproximadamente 49.500 euros al cambio. Estas cifras lo colocan en una posición muy agresiva frente al Xiaomi YU7, uno de sus rivales más directos, que se mueve en China entre 235.500 y 329.900 yuanes.
El AUDI E7X no está pensado, al menos por ahora, para Europa ni para España. Es un producto diseñado específicamente para China, con una identidad de marca, una tecnología embarcada y una estrategia comercial adaptadas a ese mercado. Aun así, resulta muy interesante observarlo desde aquí, porque demuestra hasta qué punto Audi está dispuesta a cambiar sus reglas cuando compite en China: nuevo logo, nueva plataforma, colaboración local, baterías CATL, asistencia avanzada con proveedores chinos y un precio muy ajustado para su tamaño y prestaciones. Puede que no lo veamos en los concesionarios españoles, pero el E7X deja claro cómo será la batalla eléctrica premium en el mercado más competitivo del mundo.