Mercedes-AMG entra en una nueva era con el futuro GT 4 Puertas Coupé, un modelo que rompe con buena parte de la tradición reciente de la marca. El conocido V8 desaparece y deja paso a un sistema de propulsión completamente eléctrico, convirtiendo a este gran turismo en el primer AMG GT sin emisiones locales. La decisión supone un cambio profundo, pero no una renuncia a las prestaciones: Mercedes-AMG promete más potencia, aceleraciones más contundentes y una puesta a punto pensada para mantener el carácter deportivo que siempre ha definido a la división de altas prestaciones.
El diseño exterior también marca una ruptura clara con el modelo actual. Inspirado en el prototipo AMG GT XX, el nuevo GT 4 Puertas Coupé adopta una silueta más fluida, una línea de techo muy descendente y una carrocería trabajada al detalle para mejorar la eficiencia aerodinámica. Elementos activos como el alerón trasero desplegable y el difusor posterior móvil ayudan a lograr un coeficiente aerodinámico de solo 0,22, una cifra especialmente relevante en un eléctrico de altas prestaciones, donde cada mejora en resistencia al aire puede traducirse en más autonomía y mayor estabilidad a alta velocidad.
El interior estrena un planteamiento tecnológico propio, con un nuevo sistema de infoentretenimiento que combina una pantalla inclinada para el conductor con un monitor para el pasajero. El habitáculo reduce al mínimo los botones físicos, aunque mantiene selectores específicos para los modos de conducción, una decisión acertada en un coche con vocación deportiva. La calidad percibida apunta muy alto gracias al uso de cuero, fibra de carbono y metal, mientras que el techo panorámico Sky Control añade un toque distintivo al poder alternar entre transparente y opaco, además de proyectar iluminación ambiental con el logotipo de AMG.
La parte técnica es el gran argumento del nuevo modelo. Mercedes-AMG emplea una batería de 106 kWh con celdas de nuevo diseño y refrigeración directa, una solución pensada para soportar altas demandas de potencia de forma continuada. Esta batería alimenta tres motores eléctricos de flujo axial, dos en el eje trasero y uno en el delantero, configurando una tracción total con clara prioridad posterior. La marca anuncia hasta 700 kilómetros de autonomía WLTP y una capacidad de carga de 600 kW, suficiente para recuperar más de 460 kilómetros en apenas 10 minutos en condiciones ideales.
La gama inicial estará formada por las versiones GT55 y GT63. El primero alcanzará hasta 816 CV y 1.800 Nm de par, con una aceleración de 0 a 96 km/h en 2,4 segundos. El GT63 llevará el planteamiento todavía más lejos, con 1.169 CV, 2.000 Nm y un 0 a 96 km/h en solo 2 segundos, mientras que la velocidad máxima quedará limitada a 300 km/h. Mercedes-AMG intentará compensar la ausencia del V8 con un sonido artificial inspirado en sus grandes motores de combustión, especialmente en el modo Sport+. No convencerá a todos los puristas, pero deja claro que AMG no quiere que la electrificación sea solo una cuestión de eficiencia, sino también de espectáculo y prestaciones extremas.