Volkswagen ha enfriado las expectativas sobre la llegada del futuro Golf eléctrico, un modelo que durante meses se esperaba para 2028 y que probablemente adoptará el nombre de ID. Golf. Thomas Schäfer, CEO de la marca Volkswagen, ha confirmado en el evento Future of the Car del Financial Times en Londres que la compañía “no necesita un Golf eléctrico en 2028”, porque considera que su gama actual y los lanzamientos previstos cubren bien el mercado durante los próximos años. En la práctica, esto desplaza la llegada del Golf eléctrico hacia finales de la década.
La decisión tiene una lectura comercial bastante clara. Volkswagen quiere dar espacio a su nueva ofensiva eléctrica antes de lanzar el nombre más importante de su historia. La gama ID se reforzará con modelos como el ID. Polo, el actualizado ID.3 Neo y el futuro ID. Cross, una alternativa eléctrica al T-Cross. Si el Golf eléctrico llegara demasiado pronto, podría eclipsar a estos modelos justo cuando Volkswagen intenta reposicionar su familia eléctrica bajo una imagen más cercana, reconocible y de precio más ajustado.
Pero el retraso no parece únicamente una cuestión de calendario comercial. Schäfer también ha apuntado al desarrollo de la plataforma SSP, la arquitectura eléctrica de nueva generación del Grupo Volkswagen. Esta base promete sistemas de 800 voltios, baterías más avanzadas y una nueva arquitectura de software desarrollada en colaboración con Rivian, con actualizaciones OTA y funciones más propias de un vehículo definido por software. El problema es que la SSP acumula retrasos, y los primeros modelos que la usen no llegarán hasta 2028, empezando además por Audi y Porsche antes que por Volkswagen.
El argumento de Volkswagen es que necesita escala para hacer rentable esta nueva generación de eléctricos. Schäfer ha reconocido que la competencia, especialmente la de las marcas chinas como BYD, ha obligado al grupo a rehacer sus cálculos de costes, materiales e inversión. La presión ya no está solo en fabricar eléctricos atractivos, sino en lograr que puedan competir en precio y margen con modelos de combustión. Por eso el Golf eléctrico, que debería ser uno de los pilares de volumen de la marca, no puede lanzarse sobre una base inmadura o demasiado cara.
El futuro ID. Golf se fabricará en Wolfsburg, la planta histórica de Volkswagen en Alemania, mientras que la producción del Golf de combustión se trasladará a México cuando llegue la nueva generación. El mensaje de fondo es importante: Volkswagen no renuncia al Golf eléctrico, pero tampoco quiere precipitarse. El problema es que, mientras la marca alemana gana tiempo, el mercado eléctrico sigue acelerando y los fabricantes chinos avanzan con modelos cada vez más competitivos. El Golf eléctrico llegará, pero la gran pregunta es si a finales de la década seguirá llegando a tiempo.