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Volkswagen quiere que el ID Polo GTI Clubsport finja tener marchas: nostalgia o miedo a aceptar el coche eléctrico

El futuro Volkswagen ID Polo GTI Clubsport podría incorporar sonido artificial de motor y cambios de marcha simulados al estilo del Hyundai Ioniq 5 N

Volkswagen quiere que el ID Polo GTI Clubsport finja tener marchas: nostalgia o miedo a aceptar el coche eléctrico

Volkswagen prepara una versión más radical del futuro ID. Polo GTI, y todo apunta a que el apellido Clubsport será el encargado de estrenar una de sus funcionalidades más discutibles, pero también más llamativas, las marchas falsas. Por una parte, el ID. Polo GTI convencional tendrá sonido de aceleración simulado, pero no cambios ficticios. Esa función "estrella" se reservaría para el Clubsport, una variante más deportiva que podría añadir más potencia, más par, un chasis más bajo y firme, y una puesta a punto más agresiva.

La referencia evidente es el Hyundai Ioniq 5 N, que ha demostrado que un eléctrico puede usar sonido artificial, cortes de potencia y levas para simular una caja de cambios. Sobre el papel, el sistema no aporta eficiencia, ni mejora la aceleración, ni hace que el coche sea técnicamente más avanzado. De hecho, hace justo lo contrario: introduce interrupciones artificiales en una entrega de potencia que en un eléctrico es naturalmente lineal, inmediata y muy eficaz.

Ahí está precisamente el debate. Durante años, una de las grandes ventajas del coche eléctrico ha sido no depender de una caja de cambios tradicional, no tener vibraciones, no generar ruido mecánico y entregar el par de forma instantánea. Ahora, algunos fabricantes parecen empeñados en recuperar todo eso, pero en versión digital. Es como usar un móvil de última generación con una app que imite el sonido de un módem antiguo. Puede tener gracia, incluso encanto, pero no deja de ser una nostalgia fabricada.

VW Polo GTI SportClub
VW Polo GTI SportClub

En el caso de Volkswagen, la decisión tiene una explicación clara: el apellido GTI pesa demasiado. Un GTI no ha sido nunca solo potencia. También era tacto, sonido, respuesta del motor, cambio de marchas, frenos, dirección y esa sensación de coche pequeño con carácter. El problema es que trasladar esa identidad a un eléctrico no debería consistir únicamente en poner altavoces, falsas reducciones y un cuadro retro. Si Volkswagen quiere hacer un verdadero GTI eléctrico, debería centrarse sobre todo en el peso, el comportamiento, la dirección, la frenada, la resistencia al uso exigente y la conexión real entre conductor y coche.

El ID. Polo GTI estándar debería rondar los 223 CV, una cifra correcta pero no especialmente espectacular frente a rivales como el Peugeot E-208 GTi o el Opel Corsa GSE, que anuncian 277 CV. Por eso tendría sentido que el Clubsport se acercara más a esa potencia, aprovechando el margen del motor, la batería y el eje delantero. Pero si la gran noticia acaba siendo que “cambia de marcha” sin tener marchas, Volkswagen corre el riesgo de parecer más preocupada por disfrazar el coche eléctrico de combustión que por crear una nueva generación de deportivos eléctricos con personalidad propia.


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