El smart #1 fue uno de los primeros grandes frutos de la nueva etapa de la marca bajo la alianza entre Geely y Mercedes-Benz. El fabricante alemán se encargó principalmente del diseño, mientras que la base técnica procede del grupo chino. El modelo original llegó con una arquitectura de 400 voltios y una potencia de carga rápida más convencional, suficiente para pasar del 10% al 80% en alrededor de media hora. Ahora, la actualización destinada al mercado chino introduce un salto mucho más ambicioso: sistema de 800 voltios y una batería capaz de soportar cargas 6C.
La batería anunciada para esta nueva versión tiene 61,52 kWh de capacidad y admite una potencia máxima de carga de hasta 370 kW en corriente continua. Sobre el papel, eso permite reducir el tiempo de carga del 10% al 80% a 12 minutos, una cifra muy competitiva incluso frente a modelos de segmentos superiores. La autonomía declarada alcanza los 535 km en ciclo CLTC, aunque esta homologación china suele ser más optimista que el ciclo WLTP utilizado en Europa, por lo que no debe compararse directamente con las cifras europeas del smart #1 actual.
Otra de las claves de la actualización será el nuevo sistema eléctrico integrado 16 en 1 desarrollado por Geely. Este conjunto agrupa motor, electrónica de potencia, cargador de a bordo, gestión térmica, control del vehículo y otros módulos en una unidad más compacta. Según Geely, su eficiencia máxima alcanza el 93,8%, reduce el cableado de alta tensión un 30% y mantiene una altura inferior a 325 mm. En el smart #1 actualizado, el motor entregará 245 kW, equivalentes a 329 CV, una cifra elevada para un crossover compacto de 4,27 metros de largo.
La integración tiene ventajas claras: menos peso, menos componentes, menor complejidad industrial y un mejor aprovechamiento del espacio. También puede reducir pérdidas energéticas al acortar cableado y mejorar la coordinación entre los sistemas de propulsión, carga y gestión térmica. Sin embargo, como ocurre con otros sistemas muy integrados, queda la duda de la reparabilidad. Si un módulo interno falla, la sustitución puede ser más compleja y cara que en arquitecturas donde elementos como el cargador de a bordo, el convertidor DC-DC o la distribución de alta tensión están más separados.
El salto tecnológico no se limita a la recarga. El smart #1 actualizado incorporará un sistema de asistencia a la conducción G-ASD D-Pilot H5 con LiDAR, 31 sensores y un chip Nvidia Orin Y con 200 TOPS de potencia de cálculo. Gracias a este hardware, el modelo podrá ofrecer funciones de navegación asistida en autopista y vías urbanas en China. También se renovará el sistema multimedia con un chip de 4 nm y una pantalla central de 15,4 pulgadas, reforzando el enfoque tecnológico del modelo.
La actualización llega en un momento importante para smart en China. Según los datos citados, la marca entregó 5.350 unidades del smart #1 entre enero y junio de 2026 en el mercado chino, un 47,6% menos que en el mismo periodo del año anterior. La mejora técnica parece diseñada precisamente para recuperar atractivo frente a rivales locales que ya compiten con plataformas de 800 voltios, cargas ultrarrápidas y asistentes de conducción avanzados. En China, donde la velocidad de renovación tecnológica es muy superior a la europea, un coche eléctrico puede quedarse desfasado en apenas dos o tres años.
Para Europa, la gran cuestión es si esta actualización acabará llegando y cuándo. El smart #1 europeo sigue siendo un eléctrico competitivo por tamaño, diseño y enfoque premium urbano, pero una versión con 800 voltios y carga en 12 minutos cambiaría mucho su posicionamiento. Por ahora, smart no ha confirmado una fecha oficial para su llegada al mercado europeo, aunque todos los rumores apuntan a la primera mitad de 2027. También permitiría a smart enfrentarse mejor a la nueva generación de eléctricos chinos y europeos que llegarán con cargas más rápidas y precios cada vez más ajustados. De momento, la novedad está prevista para China, pero muestra con claridad hacia dónde se mueve Geely: plataformas más rápidas, sistemas más integrados y un ritmo de evolución que presiona cada vez más al mercado europeo.